Compras por Internet en otros países y las aduanas

Desde la aparición de eBay, y sobre todo desde la depreciación del dólar respecto al euro, se ha hecho muy común comprar productos de otros países a través de Internet, casi siempre debido a su bajo precio o a que no están disponibles donde vivimos. La gente a veces se extraña de que sus paquetes sean retenidos en la aduana y les cobren un impuesto para poder retirarlos. Voy a explicar un poco el funcionamiento de las aduanas y algunos mitos sobre los envíos desde otros países.


Como país de destino voy a considerar España. Puesto que España está en la Unión Europea y existe libre circulación de personas y productos, cualquier envío desde países de la Unión Europea no tendrá impuestos aduaneros. Por tanto, si compras en cualquiera de los 26 estados europeos (Reino Unido, Alemania, Francia, Italia, etc) no tienes que preocuparte de aranceles ni de pagar más.

El problema surge cuando se hacen compras (en eBay o en cualquier otro sitio) en un país no perteneciente a la Unión Europea, como pueden ser Estados Unidos o China. En ese caso tendrás que pagar una tasa variable (suele estar entre el 0% y el 20%) que depende del producto y del país desde donde se envía, además de un 16% más de IVA. Por ejemplo, si compras una cámara réflex en Estados Unidos por 300 € deberían cobrarte un 4.2% de su valor en concepto de arancel más un 16% de IVA.

Pero atención, todo esto es lo que debería suceder en teoría si no hubiera una tremenda saturación en casi todas las aduanas que obliga a hacer la vista gorda con muchísimos paquetes y dejarlos pasar sin cobrar ningún tipo de tasas ni revisarlos uno a uno. Todo lo más pasarán un escáner para comprobar que no contengan explosivos, armas, drogas y cosas así (y seguro que algunos con ese contenido también pasarán). Si revisaran y cobraran tasas por todos los envíos extranjeros que llegan a las aduanas, es seguro que los paquetes rebosarían por las puertas y ventanas, y habría retrasos de años para distribuirlos, por lo que no compensaría el cobro de un pequeño impuesto con el coste de procesamiento. Por eso, en las aduanas hacen una especie de “sorteo” donde se eligen los paquetes que pasan y los que no. Los criterios dependerán de cada aduana y funcionario, pero hay quien dice que el azar es importante. Y es lógico, dado el trasiego de paquetes y la falta de personal. Esa saturación es la mejor aliada del pequeño comprador que quiere ahorrarse las tasas aduaneras, pero hay que dejar claro que no es “lo normal” como se piensa mucha gente sino que es una excepción más o menos habitual.

Un mito muy extendido es que si el paquete es pequeño, si te lo envían como “gift” (regalo), o si se muestra un valor pequeño, éste no será retenido en las aduanas. Esto no es así. Los de las aduanas no son tontos, y les da igual que los vendedores extranjeros pongan que se trata de un regalo o que vale 2 euros cuando es evidente que vale mucho más. Incluso es posible que los funcionarios puedan cabrearse porque intenten engañarles con artimañas de ese tipo y dedicarse a prestar más atención a esos envíos que a otros, porque como es lógico les da más trabajo que si se indica correctamente el tipo de producto y su valor. Lo que indican los vendedores en el paquete es sólo orientativo, y es el inspector de aduanas el que determina cuál es el valor real del producto que está siendo importado según un baremo que tienen para cada tipo de mercancía.

Así que al final todo se reducirá a la suerte que tengas. Si tu paquete es “elegido” entonces prepárate para esperar y, sobre todo, para pagar si quieres recibirlo. Te enviarán una carta de la aduana informándote de que tienes un paquete retenido y que debes pagar unas tasas si deseas retirarlo, para lo cual te indicarán un número de fax de la aduana donde debes enviar la factura de compra del artículo en cuestión. Una vez enviada la factura, calcularán el importe a pagar y, generalmente, podrás ir a Correos (o te lo llevará el transportista a casa) y pagarlo, o bien ir a la propia aduana para recogerlo previo ingreso bancario de la cantidad indicada.

Como ves, no todo es tan fácil en las compras desde otros países, ni esos precios tan atractivos de productos americanos o chinos compensan cuando se les añade un 20% de impuestos. Por no hablar de los enormes retrasos que pueden darse en los envíos, posibles estafas, productos de imitación, dificultades para hacer valer las garantías, etc.


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