Nimiedad


lunes 31 de mayo de 2010

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domingo 4 de octubre de 2009

Los consejos para escribir de Stephen King

Acabo de leer el ensayo de Stephen King titulado "Mientras escribo" (On Writing), donde el famoso autor norteamericano da consejos para los escritores noveles. Reconozco que no me lo he leído entero, ya que la primera parte se dedica a la biografía del autor y a mí me interesaban sólo sus consejos literarios. A continuación resumo esos consejos que se diseminan a lo largo del libro.

CÓMO EMPEZAR

- Si quieres ser escritor, lee mucho y escribe mucho. Leyendo prosa mala se aprende a no cometer los mismos errores. La buena literatura enseña estilo, agilidad narrativa, estructura argumental, elaboración de personajes creíbles y sinceridad creativa. Al principio, quizás imites el estilo del escritor que más admiras, y eso no es negativo. En cuanto a la lectura, el truco está en aprender a leer a tragos cortos, no a largos. Si no te diviertes ni leyendo ni escribiendo, mejor que te dediques a otra cosa. Stephen King propone dedicarle entre cuatro y seis horas diarias a leer y escribir durante toda la semana.

- Cuando mejor se escribe es cuando el escritor lo vive como una especie de juego inspirado. King nos dice que si empieza un proyecto ya no para, y sólo baja el ritmo si es imprescindible. De esta forma, logras mantener la tensión y te centras en tu relato o novela hasta terminarlo. Su consejo es que la redacción de un libro (aunque sea largo) no debería durar más de tres meses. En cuanto al ritmo de escritura, a King le gusta hacer diez páginas al día, unos dos mil palabras. Para los novatos, King propone unas mil palabras al día y un día de descanso semanal.

- Ambiente sereno y espacio propio. Para King, mantenerse en buenas condiciones físicas y tener un matrimonio duradero han sido los dos secretos de su éxito. El espacio para escribir puede ser modesto y sólo requiere que sea un lugar que te permita aislarte del mundo exterior ("una puerta a cerrar").

QUÉ ESCRIBIR Y CÓMO

- ¿De qué escribir? De lo que te dé la gana y te guste. El único requisito que pone Stephen King es la sinceridad, contar la verdad. Considera erróneo renunciar a ciertos géneros si te gustan, pero también sería un error dedicarse sólo a algún género con la creencia falsa de que nos proporcionará dinero. Escribe de lo que quieras y aporta tu experiencia individual de la vida (amistad, amor, trabajo, etc). King dice que a la gente le encanta leer sobre el trabajo. En todo caso, debe haber algo sobre lo que tú sepas mucho más que los demás, y es eso lo que debe singularizar tus relatos.

- Estructura del relato o novela: narración, descripción y diálogo. La narración hace que se mueva la historia, la descripción genera una realidad sensorial para el lector y el diálogo da voz a los personajes para conferirles vida.

- Narración basada en situaciones. King no le da a la trama (o argumento) demasiada importancia, ya que le restan espontaneidad a la creación. Por contra, nos dice que la narrativa sale sola, sin planificarla, y que dentro de esa espontaneidad surge un "fósil", una reliquia. El método de King es crear situaciones, poner a sus personajes en aprietos y observar cómo van transcurriendo los acontecimientos sin forzar una salida. Para él tiene preferencia la situación antes que el argumento. El desenlace puede ser el que se tuviera previsto, pero en la mayoría de los casos es algo inesperado para el propio escritor. Casi todas las situaciones interesantes pueden resumirse en una pregunta condicional: "¿y si los vampiros invadieran un pueblecito de Nueva Inglaterra?", pone como ejemplo King de situación que dio origen a su obra "El misterio de Salem's Lot".

- Aprender a describir, leyendo y escribiendo mucho. El primer paso de la descripción es visualizar lo que tienes en tu cabeza y trasladarlo a la página para que el lector pueda visualizarlo también. Si quieres ser buen escritor, estás obligado a poder describirlo. Pero es necesario buscar un equilibrio en la descripción: ni dejar confundido al lector ni tampoco saturarle con descripciones innecesarias. Por ejemplo, King prefiere no describir los rostros o la ropa de sus personajes con detalle, y dejar que sea el lector quien se los ponga. Es más importante el escenario y el ambiente en el que transcurre la historia. Una descripción correcta será aquella compuesta por una serie de detalles bien escogidos que resuman el escenario, el ambiente o el personaje, y en la mayoría de los casos serán los primeros detalles que se le ocurran al escritor. En la descripción es más fácil pasarse que quedarse corto. No hagas descripciones demasiado detalladas y largas porque aburrirás al lector. Tu prioridad es que la historia no pare, que tenga ritmo y continuidad. La descripción puede ser directa o usando símiles y otros recursos de lenguaje figurado (King tiene predilección por los símiles). En resumen, para describir bien necesitas visualizar con claridad y escribirlo usando imágenes no trilladas y un vocabulario sencillo. Puedes usar cualquier artificio que mejore la calidad de tu escritura, pero sin que se interponga en la historia.

- Diálogo sincero para darle voz a tus personajes. En vez de narrar la personalidad de un personaje de tu historia, es mejor utilizar el diálogo para ello. Este diálogo debe ser natural y tal como se desarrollaría en la realidad, sin cohibirte por lo que puedan pensar ciertos lectores.

- Prestar atención a lo que hace la gente para crear tus personajes. Stephen King nos previene de usar personas reales de nuestro entorno para trasladarlas a la historia, pero nos aconseja fijarnos en el comportamiento de la gente. Las historias siempre acaban hablando de gente, más que de acontecimientos. El objetivo es que el comportamiento de los personajes sean útiles para la historia y creíbles.

- Simbolismo y tema, tras la revisión. Como hemos dicho antes, Stephen King no suele planificar lo que escribe sino que comienza con una situación y la va narrando hasta obtener el núcleo de la historia (la primera versión). Es en la revisión, una vez finalizada esa primera versión de la obra, cuando se fija en el simbolismo que puede tener, para así adornar y enriquecer la historia. Sin embargo, el simbolismo no debe crear una sensación artificial de profundidad. Durante esa segunda versión del texto, debes dejar más claro cuál es el tema del que trata y añadir simbolismos si le vienen bien a la historia. Esto puede exigir grandes cambios en la segunda y posteriores versiones de tu historia.

REGLAS DE ESTILO

- Lenguaje directo y cotidiano. Escribir bien significa prescindir del miedo y la afectación. Cuando empiezas a escribir un relato o novela puedes pensar que necesitas usar palabras poco usadas o complicadas, y King nos dice que es todo lo contrario. Lo mejor es usar la primera palabra que se te haya ocurrido, sin forzar ni intentar impresionar. No debes asustarte de ser vulgar en ciertas situaciones. King pone el ejemplo con la palabra "cagar". Esa palabra puede ser vulgar, pero dependiendo de la situación, del personaje de tu relato o de quién sea el narrador, puede ser mucho más adecuada que un eufemismo como "hacer de vientre", "defecar" o "excretar". Que no te cohíba el decoro, sin que esto signifique recomendarte que seas vulgar cuando la situación no lo requiere.

- Seguir las reglas básicas de la gramática. Aunque los mejores escritores a veces se saltan las reglas establecidas, ellos saben lo que están haciendo. Por lo tanto, a menos que tú también estés seguro, lo mejor es que sigas las reglas básicas de la gramática. Pero no te preocupes pensando que debes ser un experto en gramática. Probablemente ya sepas construir frases coherentes (nombre+verbo) sin necesidad de volver a repasar lo básico en un libro de gramática.

- Evitar la voz pasiva. King le tiene fobia a la voz pasiva y considera que quienes la utilizan son escritores temerosos. Ejemplo de frase pasiva: "la mujer se había pintado los labios." Mientras que en voz activa o directa sería: "la mujer tiene los labios pintados." No significa que necesites eliminar del todo la voz pasiva, pero úsala cuando se adecuado y no abuses.

- Desconfía de los adverbios y no abuses de ellos. Sí, esas palabras acabadas en -mente son los adverbios y deberías evitarlos en lo posible en tus textos. En especial, King aconseja no usar adverbios en los diálogos, como por ejemplo: "- ¡Estoy harto! -dijo Juan, acaloradamente." Sólo usa adverbios en los diálogos en situaciones muy especiales y si no puedes evitarlo. En vez de usar adverbios, intenta que la situación describa el tono del personaje.

- La mejor manera de atribuir diálogos es "dijo". El objetivo es que el relato esté tan bien narrado como para que el lector sea capaz de deducir por sí mismo si lo que dice un personaje lo dice acaloradamente, alegremente, enfadado, etc, sin necesidad de añadirlo. Usa "dijo" en la mayoría de los casos, si bien también puedes usar "exclamó", "preguntó", "añadió", "respondió", etc, pero cuidado con usar esferoides como sucede en las novelas baratas: "- ¡El váter está atascado! -espetó Marcos.", "- Me gustas -jadeó Alicia",...

- No pensar demasiado dónde empieza y termina un párrafo. Es mejor escribir con fluidez y dejar que los párrafos vayan tomando forma. "Hay que aprender a oír el ritmo", según King. Siempre puedes cambiar lo que no te guste después en la revisión.

- El objetivo de la narrativa no es la corrección gramatical sino contar una historia. Hay que poner cómodo al lector y hacerle olvidar en lo posible que está leyendo un relato de ficción.

DESPUÉS DE LA PRIMERA VERSIÓN

- Período de descanso después de la primera versión. King aconseja unos días de vacaciones, en los que te dediques a una actividad diferente, y luego trabajar en otra cosa (como un relato más corto que no tenga nada que ver con la historia anterior). El tiempo de reposo de la primera versión de tu historia no debería bajar de seis semanas, y no te dejes llevar por la tentación de releerlo antes. Tras ese período de reposo, cuando te parezca algo rarísimo, ya puedes volver a él e iniciar la segunda versión. En esta segunda versión lo primero será corregir la ortografía y encontrar incoherencias en la historia y en la motivación de los personajes, quitar pronombres cuyo antecedente no esté claro, añadir expresiones que aclaren el sentido, eliminar los adverbios prescindibles, comprobar si hay elementos recurrentes y si pueden enlazarse para darle un tema o un simbolismo a la historia, añadir escenas e incidentes que refuerzen el sentido y borrar todo aquello que se disperse.

LO QUE LE GUSTA AL PÚBLICO

- La gente que compra libros no se guía por el mérito literario sino que quiere una historia entretenida. Para King, un relato absorbente se logra cuando los lectores reconocen a los personajes y el relato le proporciona ecos muy fuertes de lo que vive y piensa.

- Ritmo rápido pero no en exceso. Las novelas de mayor éxito comercial son aquellas que tienen un ritmo rápido, aunque no hay que excederse en la velocidad porque puedes confundir o agotar al lector. Para acelerar el ritmo, en la segunda versión puedes hacer recortes para acelerar el ritmo.

- Introducir los precedentes de los personajes lo antes posible. King dice que es importante no retrasarse cuando se cuenta la historia previa de los personajes, aunque hay que hacerlo con elegancia. Siempre hay que incluir algunos precedentes, pero no aconseja utilizar flashbacks a lo largo de la novela ya que los considera aburridos y vulgares. En estos precedentes de los personajes sólo hay que ceñirse a las partes que sean importantes para la historia, no hacerles una biografía completa.

- Documentarse, pero no en exceso. Si es necesario, puede investigarse sobre algún aspecto del relato que requiera información precisa o documentación, pero es importante no saturar al lector con demasiados detalles innecesarios. Lo más importante es la historia.

SOBRE EL ENVÍO DE OBRAS.

Si envías un relato, pon unas cuantas líneas iniciales explicando dónde has publicado otras obras, y una o dos diciendo de qué va la obra que envías. Es importante despedirse dando las gracias por la lectura. En la esquina superior izquierda de la primera página pon tu dirección y número de teléfono. En la esquina de la derecha pon la cantidad aproximada de palabras. El envío hay que realizarlo en papel blanco de buena calidad, a doble espacio.

Y esos son los consejos que me han parecido más importantes al leer este libro de Stephen King, aunque contiene muchos más y merece la pena que te lo leas entero.

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lunes 20 de julio de 2009

Cómo eliminar el mal olor de tu aire acondicionado

El aire acondicionado puede ser fuente de numerosos problemas si no sabemos cuidarlo adecuadamente. Una de las incidencias más frecuentes, y que debe ponernos en guardia, es el mal olor. En un gran porcentaje de los casos, ese olor desagradable procede de la bandeja de condensación que está detrás del filtro y recoge el agua que se condensa en la batería. Aunque es recomendable que un profesional haga una revisión anual del sistema de aire acondicionado, hay una forma fácil de eliminar esos malos olores usando productos que cualquiera tiene en casa.

Lo primero que vamos a hacer es apagar el aire acondicionado (desconectarlo de la corriente), ir a la unidad interior y quitar el filtro. A veces esto es algo complicado, dependiendo de dónde esté colocada la unidad y del tipo de aparato. En mi caso, la unidad interior está situada en el falso techo del cuarto de baño, por lo que debo retirar una placa del techo y subirme a una escalera. Además, también necesito desatornillar las dos partes del filtro para poder sacarlas por debajo. Es posible que también te encuentres con estas dificultades si tu aparato es del tipo bomba de calor. La cuestión es sacar el filtro sin dañarlo, para poder limpiarlo. Si es un filtro normal, puedes lavarlo con un cepillo aplicando agua y jabón (y luego sumergiéndolo en una solución acuosa con un 25% de lejía, para mayor desinfección y matar el moho). Es preferible hacerlo así que aspirar con una aspiradora o cepillarlo, pero en todo caso mira en el manual de tu aparato y sigue las recomendaciones de limpieza. Una vez esté bien limpio, déjalo secar antes de colocarlo otra vez.

Pero lo realmente importante para eliminar los malos olores viene ahora. Al quitar el filtro, observarás que detrás hay unas laminillas metálicas. Esa es la batería, donde el agua se condensa y cae a una bandeja (o canal) que hay debajo y que da a una tubería. Esa bandeja de condensación es la responsable de la gran mayoría de los malos olores en los aires acondicionados, debido a que, al ser un lugar húmedo y por donde pasa aire, produce un ambiente propicio para el crecimiento de bacterias y mohos que son los responsables del olor y que también pueden provocar problemas más serios como alergias y enfermedades respiratorias. Así que vamos a limpiar y desinfectar dicha bandeja.

Si tienes acceso fácil a la bandeja, usa un paño desechable para limpiar cualquier resto que tenga acumulado. Llena una botellita de plástico con agua y échala en la bandeja (o en las laminillas metálicas). Vierte varias botellitas hasta comprobar que el agua no rebosa y que desagua correctamente por la tubería. A veces la misma suciedad y el moho que se acumula en la bandeja pueden obstruir la salida y evitar el desagüe correcto. Además, también es posible que se seque el sifón y eso deje vacía la tubería conectada a un desagüe de aguas fecales (otra causa del mal olor).

Una vez hayas vertido las botellitas de agua y limpiado en lo posible la bandeja, vamos a desinfectarla. Ponte unos guantes y unas gafas protectoras de plástico, ya que vas a manejar lejía y es un producto irritante con el que hay que tener cuidado. Consigue un pulverizador de pistola vacío (uno de esos de plástico en los que vienen los líquidos limpiacristales) y llénalo de agua con un cuarto (25%) de lejía. Esa va a ser nuestra solución desinfectante, muchísimo mejor que cualquier otra. Ve a la unidad interior y pulveriza sin miedo la solución acuosa con lejía sobre la batería (por todas las laminillas metálicas), evitando sólo donde haya algún cable. Cuando termines, abre el pulverizador y vierte el contenido sobrante del agua con lejía en la bandeja de condensación (o sobre las laminillas). Cuando hagas esto, recuerda protegerte de las salpicaduras (sobre todo los ojos), poniéndote las gafas de plástico y los guantes, e incluso sería recomendable usar una mascarilla protectora y cubrirte la cabeza. La lejía rebajada con agua no te va a matar, pero el olor es desagradable y puede irritarte la piel y las vías respiratorias.

Una vez realizado esto, vuelve a colocar bien el filtro (debe estar seco), abre las ventanas y conecta el aparato en la función de ventilación (o refrigeración, si quieres). Es conveniente que esto lo hagas cuando no haya nadie en casa, ya que el olor que desprende la lejía es fuerte y puede irritar. Y hecho el trabajo, te puedes salir a la terraza o irte al bar a tomarte una cerveza mientras dejas ventilando la casa un buen rato. Cuando ya no notes olor a lejía, cierra las ventanas y tendrás tu aire acondicionado perfectamente limpio y desinfectado, sin olor y sin microbios en el ambiente.

Si en vez de lejía prefieres utilizar productos específicos para desinfección de aires acondicionados también puedes hacerlo, aunque te costarán más y es innecesario. Existen, por ejemplo, unos famosos sprays de sales de amonio cuaternarias. El procedimiento con ellos sería el mismo que con el pulverizador de lejía: pulverizar el producto sobre las laminillas y sobre la bandeja de condensación (no olvides echar las botellitas de agua antes). Ahora bien, no se te ocurra mezclar lejía con la sales de amonio, ya que son sustancias incompatibles y la mezcla puede dar lugar a vapores nocivos. Nunca mezcles lejía con productos amoniacales. Si prefieres mi consejo, usa el agua con el 25% de lejía que es el mejor desinfectante.

No es recomendable que utilices ambientadores donde esté la unidad interior (especialmente de esos que se enchufan o se pegan a las paredes), porque contienen sustancias volátiles que luego se pegan a los filtros y a la batería y al descomponerse producen el efecto contrario al que deseamos: mal olor.

Y eso es todo. Recuerda limpiar el filtro una vez al mes con agua y bajón, y, de paso, le puedes echar a la bandeja de condensación una botellita de agua con lejía para que se desinfecte y se llene el sifón. No es necesario que hagas la pulverización sobre la batería cada mes, pero sí es recomendable hacerlo cada temporada (verano/invierno) o cuando no uses el aire durante varios meses. Safe Creative #0907204142423

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viernes 17 de julio de 2009

Accidentes de penes

Aunque hablar de penes puede causar hilaridad, no nos reiremos tanto si nos pasa como a alguno de los desafortunados que vieron comprometido su preciado apéndice en curiosos accidentes. El caso más reciente (el 5 de julio de 2009) fue el de Stuart Keen, un carpintero inglés de 54 años que cortaba madera para construirle un mueble a su madre, y que se cercenó accidentalmente su miembro viril con la sierra. Los paramédicos le encontraron sangrando, sin pene, en la bañera y le trasladaron al hospital, donde pudieron reimplantárselo. Pero hay otros casos de penes sometidos a las más variopintas torturas:

1. Una secretaria de Singapur, de 30 años, estaba practicándole una felación a su jefe dentro del coche aparcado, cuando una furgoneta los embistió por detrás y ella, asustada, cerró la mandíbula y le arrancó una parte del miembro en plena erección.

2. Un australiano de 23 años estaba trabajando en una máquina moledora que literalmente le molió el cipote. No se dieron detalles públicos sobre cómo había llegado el pene al alcance de la máquina, pero las lesiones le produjeron al pobre desgraciado una gran hemorragia que los paramédicos lograron controlar.

3. Un indio de 37 años acudió al Complejo Médico Salmaniya con fuertes dolores abdominales que incluso le impedían hablar. Los médicos descubrieron mediante rayos X un clavo de 5 centímetros dentro de su uretra que le podía haber causado la muerte en caso de no ser retirado. El hombre dijo que el clavo se lo había introducido una banda de individuos de Bahrein que le atacaron y le robaron. Se pasó tres días con el clavo dentro del pene sin ir al hospital debido a que era un inmigrante ilegal y temía ser deportado.

4. Y seguimos en la India, lugar donde las pichas peligran. Un chico indio de 14 años fue ingresado en un hospital con fuertes dolores y retención aguda de orina. Tras analizarle, los médicos descubrieron un pez de 2 cm de largo en su vejiga (ver fotos de cómo quedó el pez). La explicación del chico fue que había sentido ganas de orinar y lo había hecho en el acuario, momento en el cual el pececillo aprovechó para colarse por su uretra. Se lo extrajeron con un fórceps y, por si fuera poco trauma, luego le mandaron al psiquiatra (no es broma).

5. A un australiano de 30 años se le "enredó" la verga en la máquina del aserradero donde trabajaba, lo que le provocó una tremenda hemorragia. Afortunadamente, en el Hospital Royal Adelaide pudieron recomponérsela (su mujer tal vez no opinara lo mismo).

6. Chavdar Yankow, un futbolista alemán de 21 años, necesitó seis puntos de sutura en el pene tras recibir una patada en los cojones por parte de otro jugador que le rebanó parte de su miembro a la altura de los 8 cm. Y siguió jugando después de recibir los puntos, el machote.

7. En septiembre de 2000, un mexicano de Tijuana acudió al doctor Francisco Javier Valentín y Ortiz para que le practicara una circuncisión (vulgarmente, un simple cortecito en el capullo). La operación no debió salir muy bien porque el hombre acabó con el pene amputado, lo que causó la detención del doctor que, al parecer, no tenía la especialidad en urología.

8. Y, finalmente, retrocedamos hasta el 3 de junio de 1988. A un hombre de Nueva York no se le ocurrió otra cosa para aumentar su placer sexual que inyectarse cocaína en la polla. El resultado fue una gangrena que le hizo perder ambas piernas, nueve dedos y el pene.

Cuida tu pene, amigo, porque, a diferencia de otras partes del cuerpo, sólo tenemos uno. Safe Creative #0907204142430

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martes 7 de julio de 2009

"El sexo es bueno para curarte los pulmones"

Hay casos realmente sangrantes de cómo tratan algunos individuos a sus empleados. En este caso, empleada. A Regina Senger, una mujer australiana de Sydney, la contrataron para trabajar en un edificio, y la destinaron a un sótano húmedo donde crecía moho por todas partes. Como consecuencia de ello, no tardaron en llegar los dolores de cabeza y los problemas respiratorios. El problema (y el abuso) llegó cuando Regina le pidió a su empleador que la trasladara a otro lugar. La respuesta que recibió fue que no había traslado y que "el sexo curaría sus problemas". Como resultado de esto, a Regina le han germinado esporas de moho en los pulmones y ha decidido demandar hoy a su empleador.

El gerente de la propiedad obligó a trabajar a la mujer en aquel lúgubre sótano donde crecía moho en las paredes y alfombras. Su abogada ha dicho que "las lesiones y los problemas de salud causados pueden ser muy importantes, afectándole a todos los aspectos de la vida" y que "la indemnización podría ser sustancial".

La chica empezó a someterse a tratamiento médico en marzo, y sólo ha sido capaz de volver al trabajo a tiempo parcial en otras ocupaciones.

En fin, que esto nos muestra una vez más la falta de escrúpulos con la que se trata a algunas personas por el simple hecho de ser empleadas. Y en este caso con el agravante de recurrir al viejo truco machista de "el sexo es bueno para..." Ni siquiera habría hecho falta el traslado. Con una simple mascarilla antimoho, y un poco de comprensión, se habría evitado la enfermedad de esta chica. Ahora, al graciosillo este le tocará pagar una buena indemnización.

* Fuente: Melbourne Herald Sun.

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